La trufa negra (Tuber melanosporum) es la celebre trufa de Pèrigord, que los gastrónomos definen como " el diamante negro de la mesa".
Son trufas enteras, en condiciones óptimas de maduración.
Su sabor afrutado le impresionará tanto si la toma sola como acompañando pescados blancos.
A pesar de su nombre da vida a infinidad de platos con su inconfundible sabor. De textura muy suave, acompaña bien a casi todo.
Por sus suaves aromas afrutados acompaña especialmente bien a pescados y carnes blancas. Su delicada carne no necesita más de cinco minutos de cocción.
De sabor agradable, crece en cualquier tipo de bosque, se puede cocinar tanto salteada como en guisos.
La variedad cultivada de esta seta aparece siempre más limpia que la silvestre, y jamás tiene parásitos, aunque su sabor no es tan intenso.
Variedad cultivada de la que podemos disponer casi todo el año.
A la inmaculada presencia de las setas cultivadas, se debe añadir en este caso un intenso aroma a harina fresca, que recuerda mucho a nuestro perrechico.
Aunque no tan vistoso como su pariente blanco, quizá lo supera en aroma, aunque sea un poco aventurado afirmar esto.
De sabor muy suave, la descubrimos como un excelente complemento de verduras, guisos de carne o pescado, perfecto en sopas y un toque crujiente en cualquier ensalada. Deliciosa con salsa de ostras.
Cesta campera para ir a buscar setas. Buen tamaño para aficionados y profesionales.
Contribuya con el medio ambiente dejando que las esporas de su recolección se diseminen por donde camina y, de paso, evite sanciones.
Si su pedido es superior a 120 € le regalamos los gastos de envío.
Mezcla de setas de cultivo con taquitos de jamón cocido, excelente tanto para plato único, como para un revuelto con huevo.
Mezcla de setas de cultivo con una sabrosa gamba pelada, que puede consumirse como plato único o como acompañamiento de arroces o pastas.